Análisis estructural en geoestadística
3.1 Introducción

La pregunta central de este capítulo es: ¿cómo expresamos en una función la estructura de dependencia espacial presente en la realización observada? Esto se conoce como análisis estructural, y es clave para la predicción óptima (kriging), porque el éxito del kriging depende de las funciones que dan información sobre esa dependencia.

Esas funciones son los covariogramas y los semivariogramas. Como en la práctica solo tenemos la realización observada, se calcula primero una versión empírica de estas funciones y luego se le ajusta un modelo teórico válido.

El covariograma es útil como fundamento teórico, pero en la práctica geoestadística el protagonista es el semivariograma: cubre un espectro más amplio de variables regionalizadas y no exige conocer la media de antemano. Por eso este documento repasa el covariograma con brevedad y le da el peso principal al semivariograma.

3.2 Función de covarianza
Ec. 3.1–3.2Definición

Como se vio en la Definición 2.2.5, la función de covarianza de una fa espacial es:

\[ C(s_i,s_j) = E\big[(Z(s_i)-\mu(s_i))(Z(s_j)-\mu(s_j))\big] \tag{3.1} \]

Bajo estacionariedad de segundo orden, depende solo del vector h que une las ubicaciones, no de las ubicaciones mismas:

\[ C(h) = E\big[(Z(s+h)-\mu)(Z(s)-\mu)\big], \quad \forall s, s+h \in D \subset \mathbb{R}^d \tag{3.2} \]

Definición 3.2.1 y 3.2.2Si \(C(h)\) depende solo de la distancia \(|h|\) (no de la dirección), se llama isotrópico. Si depende también de la dirección, es anisotrópico —justo el tema que exploramos en la Sección 3.5.

3.2.2 Modelos isotrópicos teóricos

Solo un puñado de funciones han sido demostradas válidas como covariograma en \(\mathbb{R}^d\). Las tres más usadas en la práctica:

\[ \textbf{Esférico: } \; C(|h|) = m\Big[1-\big(\tfrac{3}{2}\tfrac{|h|}{a} - \tfrac{1}{2}\tfrac{|h|^3}{a^3}\big)\Big],\ 0\le|h|\le a; \quad 0,\ |h|>a \tag{3.6} \]
\[ \textbf{Exponencial: } \; C(|h|) = m\exp(-|h|/a), \quad a>0 \tag{3.7} \]
\[ \textbf{Gaussiano: } \; C(|h|) = m\exp(-|h|^2/a^2), \quad a>0 \tag{3.8} \]

El esférico (el más usado en la práctica) llega exactamente a cero en el rango \(a\); es continuo pero no diferenciable. El exponencial y el Gaussiano nunca llegan exactamente a cero: se usa el rango práctico (la distancia al 5% del valor en el origen): \(3a\) para el exponencial, \(a\sqrt{3}\) para el Gaussiano. El Gaussiano es infinitamente diferenciable (fa muy suaves, poco comunes en la práctica).

Este ya lo conocesEl modelo esférico es exactamente el que usamos en la Parte 2 (rango \(a=110\)) para mostrar por qué ignorar la correlación espacial dispara la varianza real de la media muestral.

Comparación de los modelos esférico, exponencial y Gaussiano Tres curvas de covarianza con el mismo valor en el origen (m=1) y el mismo parámetro de escala (a=1/3): el modelo esférico llega a cero exactamente en el rango, el exponencial decae más lento sin llegar nunca a cero, y el Gaussiano tiene un comportamiento parabólico cerca del origen. Distancia |h| C(h) Esférico Exponencial Gaussiano
3.3 Covariograma empírico

En la práctica solo tenemos la realización observada. En el marco de estacionariedad de segundo orden, el estimador de momentos (MoM) más usado es:

\[ \hat C(h) = \frac{1}{\#N(h)} \sum_{N(h)} \big(Z(s_i+h)-\bar Z\big)\big(Z(s_i)-\bar Z\big) \tag{3.10} \]

con \(\bar Z\) la media muestral (estimador de \(\mu\)) y \(\#N(h)\) el número de pares de ubicaciones separados por la distancia \(h\).

Como se usa \(\bar Z\) en vez del verdadero \(\mu\), \(\hat C(h)\) es un estimador sesgado de \(C(h)\): entre más pequeño \(\#N(h)\), mayor el sesgo. Por eso el covariograma empírico no debe usarse directamente para predicción —puede no ser definido positivo, y solo está definido en unas pocas distancias.

EjemploCovariograma empírico con el transecto (sin tendencia)

Para calcular un covariograma con sentido bajo estacionariedad de segundo orden, necesitamos datos sin tendencia —el transecto A (MO creciente) no sirve aquí, porque su media no es constante. Usamos el transecto B: 24 puntos cada 10 m, oscilando alrededor de una media aproximadamente constante (\(\bar Z=2.971\)):

Transecto B: 24 puntos sin tendencia, oscilando alrededor de una media constante Veinticuatro puntos a lo largo de un transecto, con valores de materia orgánica que suben y bajan alrededor de un valor medio de aproximadamente 3.0, sin una tendencia sistemática de izquierda a derecha. 3.03.03.53.0 3.43.23.03.7 3.63.43.63.8 3.63.73.23.0 2.82.42.01.7 1.92.12.22.5 24 puntos cada 10 m (0 a 230 m), media ≈ 3.0, sin tendencia sistemática
h (m)N(h)Ĉ(h)
10230.350
20220.313
30210.257
40200.158
50190.069
6018−0.025
8016−0.166
10014−0.236
12012−0.243

Nota importanteA partir de h=60 m, \(\hat C(h)\) se vuelve negativa. Esto es válido para un covariograma (a diferencia del semivariograma, que nunca puede serlo): significa que a esa distancia, cuando un punto está por encima de la media, el otro tiende a estar por debajo.

3.4 Semivariograma
La herramienta central del análisis estructural: la que realmente se usa para construir el kriging
Ec. 3.11–3.13Definición
\[ \gamma(s_i,s_j) = \tfrac{1}{2} V\big(Z(s_i)-Z(s_j)\big), \quad \forall s_i,s_j\in D \tag{3.11} \]

Bajo estacionariedad de segundo orden o intrínseca (sin deriva):

\[ \gamma(h) = \tfrac{1}{2} V\big(Z(s+h)-Z(s)\big) = \tfrac{1}{2}E\big[(Z(s+h)-Z(s))^2\big] \tag{3.12} \]

En el marco de segundo orden, semivariograma y covariograma son equivalentes: \(C(h)=C(0)-\gamma(h)\) (3.13). Pero el semivariograma se prefiere porque no requiere conocer la media de la fa (que en la práctica hay que estimar, introduciendo sesgo) y porque cubre un espectro más amplio de fenómenos: sirve incluso cuando la covarianza ni siquiera está definida.

PropiedadesLo que cumple el semivariograma, y para qué sirve en la práctica

El semivariograma tiene varias propiedades matemáticas que, más que un ejercicio formal, existen porque garantizan que el kriging funcione correctamente. Vale la pena conocerlas por su utilidad práctica, no por la demostración en sí:

Por definición \(\gamma(0)=0\): la disimilitud de un punto consigo mismo es nula. En la práctica, casi siempre aparece una discontinuidad ahí de todas formas —el efecto pepita que veremos en la Sección 3.4.4—, y esa discontinuidad es justamente la señal de variabilidad que no se explica por la posición.

Es una función par (\(\gamma(h)=\gamma(-h)\)): la disimilitud entre dos puntos no depende de en qué orden los mires, solo de la distancia y dirección que los separa. En la práctica, esto significa que basta con calcular y graficar el semivariograma para \(h\ge0\) —no hay que preocuparse por el lado "negativo".

Nunca toma valores negativos, a diferencia del covariograma (que sí puede serlo, como vimos con el transecto B). Su utilidad práctica: cualquier curva o modelo ajustado que cruce por debajo de cero se puede descartar de entrada como inválido, sin necesidad de revisar nada más.

Es condicionalmente definida negativa —una condición técnica cuya utilidad práctica es garantizar que la varianza de cualquier predicción de kriging construida con ese semivariograma nunca salga negativa. Sin esta propiedad, un modelo ajustado "a mano" o de forma ingenua podría producir errores de predicción sin sentido matemático.

Por último, el semivariograma de una fa estacionaria de segundo orden es siempre finito (alcanza una meseta); el de una fa intrínseca sin deriva puede crecer sin límite, pero nunca más rápido que \(|h|^2\). Su utilidad práctica: sirve como diagnóstico rápido de si un ajuste a grandes distancias tiene sentido, o si el modelo se está extrapolando de forma poco realista.

3.4.2 Comportamiento a distancias intermedias y grandes

El semivariograma es, en general, monótono no decreciente. Sube desde el origen y se aproxima a su valor límite, la meseta (o sill, que coincide con \(C(0)\)). La distancia a la que se alcanza se llama rango: el umbral de dependencia espacial. Más allá del rango, dos observaciones ya no aportan información una sobre la otra —están, para efectos prácticos, descorrelacionadas.

ClaveLa anatomía completa de un semivariograma

Este es el diagrama que resume, en una sola imagen, casi todo lo que hemos definido hasta aquí: los puntos rojos son el semivariograma experimental (la Ec. 3.12 calculada de los datos, con su dispersión natural); la curva negra es el modelo que se le ajusta. El nugget es la discontinuidad en el origen; el scale (meseta parcial) es lo que sube desde el nugget hasta la meseta total; el sill es la meseta completa (nugget + scale); y el length (rango) marca la distancia a partir de la cual los datos pasan de estar correlacionados a estar no correlacionados.

Anatomía de un semivariograma: nugget, sill, scale y rango Un semivariograma experimental con puntos dispersos alrededor de una curva modelo que sube desde un valor de nugget en el origen hasta una meseta (sill), alcanzada a una distancia llamada rango o length; a la izquierda de esa distancia los datos están correlacionados, a la derecha no. Distance Variogram correlated uncorrelated Length Sill Scale Nugget Variogram model Experimental variogram
EjemploCon el transecto B (sí hay meseta)
h (m)N(h)γ(h)
10230.051
20220.092
30210.143
40200.233
50190.296
60180.383
70170.484
80160.541
90150.583
100140.641
110130.636
120120.632

Lectura, con el vocabulario de la imagen clave\(\gamma(h)\) sube con claridad hasta \(h\approx90\text{–}100\) m (el length/rango) y luego se estabiliza alrededor de 0.63–0.64 (el sill). Como partimos de \(\gamma(10)=0.051\) y no de 0 exactamente, este transecto también insinúa un pequeño nugget.

ContrasteCuando NO hay meseta: el transecto A

El transecto A (MO creciente, del documento anterior) produce un semivariograma que nunca se aplana. Eso ocurre porque tiene deriva (no es estacionario): semivariogramas sin meseta son comunes con fa no estacionarias, con fa intrínsecas sin meseta finita, o cuando el rango excede la distancia máxima estimable.

ComparaciónAsí luce un variograma bajo cada hipótesis

Aclaración honesta antes de ver los paneles: la estacionariedad estricta y la de segundo orden producen variogramas indistinguibles a simple vista —ambos suben y se aplanan en una meseta. La diferencia entre ellas no vive en el variograma, sino en toda la distribución conjunta. Por eso el primer panel representa a las dos al tiempo.

Tres formas de variograma según la hipótesis de estacionariedad Tres paneles comparando la forma del semivariograma: el primero, para estacionariedad estricta y de segundo orden, sube y se aplana en una meseta; el segundo, para estacionariedad intrínseca sin deriva usando el ejemplo de Wiener-Lévy, crece en línea recta sin límite; el tercero, para una función aleatoria no estacionaria con deriva, crece de forma acelerada sin ninguna señal de estabilizarse. h Estricta / 2° orden h Intrínseca (Wiener-Lévy) h No estacionaria (deriva)

Datos reales de este mismo documento: panel 1 = transecto B; panel 2 = fórmula exacta γ(h)=h/2 del proceso de Wiener-Lévy; panel 3 = transecto A.

3.4.3 Comportamiento cerca del origen

El comportamiento del semivariograma justo cerca del origen —no su forma general, sino los primeros metros— dice mucho sobre qué tan regular o irregular es el fenómeno que se está modelando, y tiene una utilidad práctica muy directa: ayuda a decidir qué modelo teórico probar primero.

Si la curva sube de forma lineal cerca de \(h=0\) (como el modelo esférico o el exponencial), el fenómeno es continuo pero no especialmente suave —es el comportamiento más común en variables naturales como la materia orgánica del suelo.

Si sube de forma parabólica (como el modelo Gaussiano), el fenómeno es extremadamente regular, casi sin cambios bruscos entre puntos vecinos. Esto es poco común en la práctica, y cuando aparece conviene sospechar: puede ser indicio de que los datos ya venían suavizados antes de llegar a ti (por ejemplo, por una interpolación previa) en vez de una propiedad genuina del fenómeno.

Y si la curva ni siquiera vuelve a cero cuando \(h\to0\) (una discontinuidad clara), eso es exactamente el efecto pepita de la siguiente sección.

Utilidad prácticaEsta lectura rápida te dice, antes de ajustar nada formalmente, qué familia de modelo probar primero: esférico o exponencial para el caso típico (lineal cerca del origen), Gaussiano solo si tienes evidencia genuina de un fenómeno muy suave —y si no se cumple ninguno de los dos, hay que sospechar de un efecto pepita real.

3.4.4 El efecto pepita (nugget)

Aunque \(\gamma(0)=0\) por definición, en la práctica el semivariograma empírico muchas veces no vuelve a cero cerca del origen —es justo el nugget de la imagen clave. Suele indicar que la variable es muy irregular, quizás discontinua a escalas menores que la distancia mínima muestreada.

Causas típicas: una microestructura con rango más corto que la distancia mínima entre muestras, o errores de medición. Si \(Z^*(s)=Z(s)+\varepsilon(s)\), con \(\varepsilon(s)\) el error de medición, independiente y sin correlación espacial:

\[ \gamma_{Z^*(s)}(h) = \gamma_{Z(s)}(h) + \sigma^2_\varepsilon, \quad h\ne0 \tag{3.24} \]

es decir, los datos adquieren un efecto pepita adicional al que ya pudiera tener la fa. El caso límite es el efecto pepita puro: el semivariograma es constante para cualquier distancia —ausencia total de correlación espacial.

EjemploSi tu equipo de laboratorio para medir materia orgánica tiene un error de medición con desviación estándar de 0.1% (independiente de dónde se tomó la muestra), ese \(0.1\%^2=0.01\) se sumará como nugget a cualquier semivariograma que calcules, incluso si el suelo mismo no tuviera ninguna microestructura de corto alcance.

3.5 Modelos de semivariogramas teóricos

Los semivariogramas teóricos son funciones con una expresión analítica simple que cumplen la condición de definición negativa condicional (Sección 3.4.1). Se usan para representar a los semivariogramas empíricos y son esenciales para el kriging. No se deducen de ninguna hipótesis especial: son simplemente herramientas matemáticas válidas para modelar dependencia espacial.

Se dividen en tres grupos: (1) con meseta (o de transición), (2) con meseta y efecto de hoyo, y (3) sin meseta.

3.5.1 · Con meseta (sill)

Se asocian con la hipótesis estacionaria de segundo orden. La distancia a la que se alcanza la meseta se llama rango, y marca la transición de correlación espacial a ausencia de ella.

3.5.1.1Modelo esférico
\[ \gamma(|h|) = \begin{cases} m\left(1.5\dfrac{|h|}{a} - 0.5\dfrac{|h|^3}{a^3}\right) & |h|\le a \\ m & |h|>a \end{cases} \]

Válido en \(\mathbb{R}^1,\mathbb{R}^2,\mathbb{R}^3\). Comportamiento lineal cerca del origen (continuo pero algo irregular), con pendiente \(1.5m/a\). La tangente en el origen cruza la meseta en \(|h|=2a/3\). Es el modelo más usado en la práctica.

Modelo esféricoCurva que sube linealmente desde el origen y se aplana exactamente en el rango a, alcanzando la meseta m de forma abrupta. hγ(h) m
3.5.1.2Modelo exponencial
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\exp\left(-\dfrac{|h|}{a}\right)\right) \]

Válido en \(\mathbb{R}^d, d\ge1\). Lineal cerca del origen, con pendiente \(m/a\) (1.5 veces menor que el esférico). Alcanza la meseta solo asintóticamente; se usa el rango práctico \(a'\approx3a\) (donde \(\gamma(a')=0.95m\)).

Modelo exponencialCurva que sube linealmente cerca del origen y luego se acerca a la meseta de forma asintótica, sin llegar nunca exactamente a ella dentro del rango graficado. hγ(h) m
3.5.1.3Modelo Gaussiano
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\exp\left(-\dfrac{|h|^2}{a^2}\right)\right) \]

Comportamiento parabólico cerca del origen (pendiente nula) —implica regularidad infinita, poco realista salvo para fenómenos extremadamente suaves. Rango práctico \(a'=a\sqrt3\).

Modelo GaussianoCurva con tangente horizontal en el origen (comportamiento parabólico) que luego sube y se acerca asintóticamente a la meseta. hγ(h) m
3.5.1.4Modelo cúbico
\[ \gamma(|h|) = \begin{cases} m\left(7\dfrac{|h|^2}{a^2} - \dfrac{35}{4}\dfrac{|h|^3}{a^3} + \dfrac{7}{2}\dfrac{|h|^5}{a^5} - \dfrac{3}{4}\dfrac{|h|^7}{a^7}\right) & 0\le|h|\le a \\ m & |h|>a \end{cases} \]

Válido en \(\mathbb{R}^1,\mathbb{R}^2,\mathbb{R}^3\). Comportamiento parabólico cerca del origen, similar al Gaussiano, pero finitamente diferenciable (más realista). Alcanza una meseta plana exactamente en \(h=a\).

Modelo cúbicoCurva parabólica cerca del origen que se aplana exactamente en el rango a, similar al esférico pero con una transición más suave. hγ(h) m
3.5.1.5Modelo estable
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\exp\left(-\left(\dfrac{|h|}{a}\right)^\alpha\right)\right), \quad 0<\alpha\le2 \]

Generaliza al exponencial (\(\alpha=1\)) y al Gaussiano (\(\alpha=2\)) en un solo parámetro de forma \(\alpha\). Rango práctico \(a'=a\cdot3^{1/\alpha}\).

Modelo estable, alpha=1.5Curva de la familia estable con parámetro de forma alpha=1.5, intermedia entre el comportamiento lineal del exponencial y el parabólico del Gaussiano. hγ(h) m

Ejemplo con α=1.5 (entre exponencial y Gaussiano)

3.5.1.6Modelo Cauchy generalizado
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\dfrac{1}{\left(1+\left(\frac{|h|}{a}\right)^2\right)^\alpha}\right) \]

Parabólico cerca del origen. Para \(\alpha\) pequeño (\(<2\)) alcanza la meseta muy lentamente —útil para modelar dependencia espacial de largo alcance.

Modelo Cauchy generalizado, alpha=0.5Curva que sube parabólicamente cerca del origen y luego se acerca muy lentamente a la meseta, reflejando dependencia espacial de largo alcance. hγ(h) m

Ejemplo con α=0.5 (aproximación lenta a la meseta)

3.5.1.7Modelo K-Bessel
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\dfrac{1}{2^{\alpha-1}\Gamma(\alpha)}\left(\dfrac{|h|}{a}\right)^\alpha K_\alpha\!\left(\dfrac{|h|}{a}\right)\right), \quad \alpha>0 \]

Donde \(K_\alpha\) es la función de Bessel modificada de segunda especie. Es el más flexible de la familia: según \(\alpha\) puede comportarse de forma lineal, parabólica o cualquier punto intermedio cerca del origen. Para \(\alpha=1/2\) se reduce exactamente al modelo exponencial.

Modelo K-Bessel, alpha=1.5Curva del modelo K-Bessel con parámetro alpha=1.5, mostrando un comportamiento intermedio flexible cerca del origen. hγ(h) m

Ejemplo con α=1.5

3.5.2 · Con efecto de hoyo (hole effect)

Estos modelos no son funciones monótonas: oscilan, permitiendo dependencia espacial negativa. Reflejan componentes subyacentes con una periodicidad física real (por ejemplo, patrones de siembra en hileras, o estratos geológicos repetitivos).

3.5.2.1Modelo J-Bessel
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\left(\dfrac{2a}{|h|}\right)^\alpha \Gamma(\alpha+1)\, J_\alpha\!\left(\dfrac{|h|}{a}\right)\right) \]

Donde \(J_\alpha\) es la función de Bessel de primera especie. Válido en \(\mathbb{R}^d\), \(d\le2(\alpha+1)\).

Modelo J-Bessel, alpha=1Curva no monótona que sube por encima de la meseta y luego oscila alrededor de ella, mostrando el efecto de hoyo característico de este modelo. hγ(h) m

Ejemplo con α=1: sube, pasa la meseta, y oscila amortiguándose

3.5.2.2Modelo cardinal seno (Cardinal Sine)
\[ \gamma(|h|) = m\left(1-\dfrac{a}{|h|}\sin\!\left(\dfrac{|h|}{a}\right)\right) \]

Es la particularización del J-Bessel para \(\alpha=1/2\). Modelo pseudo-periódico, con comportamiento parabólico cerca del origen, asociado a estructuras muy continuas. Rango práctico \(\approx20.37a\); la amplitud del efecto de hoyo es 1.2 veces la meseta.

Modelo cardinal senoCurva pseudo-periódica que oscila varias veces alrededor de la meseta antes de estabilizarse, con amplitud decreciente a medida que aumenta la distancia. hγ(h) m
3.5.3 · Sin meseta

Van más allá de la hipótesis estacionaria de segundo orden: corresponden a funciones aleatorias intrínsecas pero no estacionarias de segundo orden. Ya los vimos en acción en el documento anterior, con el transecto de materia orgánica creciente.

3.5.3.1Modelo potencial (Power)
\[ \gamma(|h|) = |h|^\alpha, \quad 0<\alpha<2 \]

Válido en \(\mathbb{R}^d, d\ge1\). Gran variedad de comportamientos posibles cerca del origen según \(\alpha\). Para \(\alpha\ge2\) deja de cumplir la hipótesis intrínseca; \(\alpha=0\) corresponde a un efecto pepita puro.

Modelo potencial, alpha=0.7Curva que crece sin límite y sin ninguna señal de estabilizarse en una meseta, con una tasa de crecimiento que se desacelera gradualmente. hγ(h)

Ejemplo con α=0.7

3.5.3.2Modelo lineal
\[ \gamma(|h|) = \begin{cases} 0 & |h|=0 \\ |h| & |h|>0 \end{cases} \]

Caso particular del modelo potencial con \(\alpha=1\). Puede indicar una fa que en realidad es estacionaria de segundo orden, pero cuya meseta simplemente no se alcanza dentro de las distancias observadas —el mismo fenómeno que vimos con el transecto A (MO creciente) en el documento anterior.

Modelo linealLínea recta que crece proporcionalmente a la distancia, sin ninguna curvatura ni señal de meseta. hγ(h)
3.5.3.3Modelo logarítmico
\[ \gamma(|h|) = b\log|h|, \quad |h|>0 \]

Modelo problemático: no está definido en el origen (\(\gamma\to-\infty\) cuando \(h\to0\)) y tampoco tiene meseta (\(\gamma\to\infty\) cuando \(h\to\infty\)). Se usa en contextos específicos con variables regularizadas —no como primera opción de modelado.

Modelo logarítmicoCurva que tiende a menos infinito cerca del origen, cruza cero, y luego crece sin límite hacia distancias grandes, ilustrando por qué este modelo es problemático de usar directamente. hγ(h) 0
3.5.4 · Combinación de modelos
AnidadoSuperponer varios modelos

En la práctica, los semivariogramas experimentales rara vez se ajustan a un solo modelo simple. Se pueden combinar (superponer, "anidar") para crear modelos más complejos, sumando estructuras a distintas escalas.

Ejemplo: efecto pepita puro + dos esféricos anidados

\[ \gamma(|h|) = \begin{cases} m_1 + m_2\left(1.5\frac{|h|}{a_2}-0.5\frac{|h|^3}{a_2^3}\right) + m_3\left(1.5\frac{|h|}{a_3}-0.5\frac{|h|^3}{a_3^3}\right) & |h|\le a_2 \\ m_1+m_2 + m_3\left(1.5\frac{|h|}{a_3}-0.5\frac{|h|^3}{a_3^3}\right) & a_2<|h|\le a_3 \\ m_1+m_2+m_3 & |h|>a_3 \end{cases} \]

Cada escala de variación integra la variabilidad de todas las escalas menores. La suma de semivariogramas corresponde, conceptualmente, a la suma de procesos espaciales independientes actuando a distintas distancias.

Modelo anidado: pepita + dos esféricosCurva que empieza con una discontinuidad (efecto pepita), sube con una primera estructura de corto alcance, y luego continúa subiendo con una segunda estructura de mayor alcance antes de alcanzar la meseta final. hγ(h) nugget (m₁) m₁+m₂+m₃

m₁=0.2 (nugget), m₂=0.3 con a₂=3 (corto alcance), m₃=0.5 con a₃=10 (largo alcance)

3.6 Anisotropía: ¿el variograma cambia según la dirección?

Todo lo anterior asume implícitamente que \(\gamma(h)\) depende solo de la distancia \(|h|\), no de la dirección (isotropía). En la práctica, muchos fenómenos tienen una dirección preferente —por ejemplo, la textura del suelo puede estar más correlacionada a lo largo de las curvas de nivel que perpendicular a ellas. Calcular el variograma por separado en distintas direcciones permite detectar esto.

Pregunta¿Cuál dirección ajusta mejor al modelo teórico?

Para comparar objetivamente qué tan bien ajusta cada dirección, se usa el mismo criterio que emplea fit.variogram() internamente —el criterio de Cressie: una suma de cuadrados ponderada por el número de pares \(N(h)\) en cada distancia, comparando los puntos empíricos de esa dirección contra una curva teórica de referencia:

\[ SSR_\theta = \sum_h N_\theta(h)\left(\frac{\hat\gamma_\theta(h)-\gamma_{modelo}(h)}{\gamma_{modelo}(h)}\right)^2 \]

Menor \(SSR_\theta\) significa que esa dirección se parece más al modelo de referencia.

SSR observado por dirección Gráfico de barras mostrando la suma de cuadrados residual (criterio de Cressie) para cada una de cinco direcciones evaluadas: 30, 45, 60, 90 y 135 grados. La barra más baja, en 90 grados, representa el mejor ajuste al modelo teórico de referencia. SSR (Cressie) 0 100 200 300 30° 295.1 45° 197.4 60° 331.8 90° 98.6 135° 235.5 Menor SSR = mejor ajuste. La barra verde (90°) es la más baja.
Pero cuidadoUn ranking no es una prueba estadística

Que 90° tenga el SSR más bajo no basta para concluir que hay anisotropía real: con datos finitos, siempre habrá alguna dirección con el valor más bajo, aunque el campo sea perfectamente isotrópico. Para obtener una conclusión con respaldo estadístico, se usa una prueba de Montecarlo:

  1. Se calcula la dispersión observada entre direcciones: \( \text{estadístico} = \max_\theta(SSR_\theta) - \min_\theta(SSR_\theta) \).
  2. Se simulan muchos campos nuevos bajo el modelo isotrópico ajustado —asumiendo que \(H_0\) (no hay dirección preferente) es cierta.
  3. En cada campo simulado se repite el cálculo, obteniendo una distribución nula de cuánta dispersión produce el puro azar de muestreo.
  4. El p-valor es la proporción de campos simulados cuya dispersión iguala o supera la observada en los datos reales.

Interpretación: p-valor pequeño (<0.05) ⇒ se rechaza la isotropía, hay evidencia real de una dirección preferente. P-valor grande ⇒ la diferencia observada es indistinguible de lo que produciría un campo isotrópico por simple variabilidad de muestreo.

Resultado con nuestros datosEstadístico observado = 233.3; p-valor Montecarlo = 0.97. No se rechaza la isotropía —coherente con que el campo se generó sin ninguna dirección preferente real.

3.7 Regresión con errores espacialmente correlacionados
El variograma no es solo para kriging: también corrige modelos de regresión

Hasta ahora hemos usado el variograma para predecir (kriging). Pero tiene otra aplicación igual de importante: corregir un modelo de regresión cuando sus residuos están correlacionados espacialmente. La ecuación general es:

\[ Y(s) = X(s)\beta + \delta(s) \]

donde \(Y(s)\) es la variable respuesta en la ubicación \(s\), \(X(s)\) son las covariables, \(\beta\) los coeficientes de regresión, y \(\delta(s)\) un error espacialmente correlacionado, cuya estructura de covarianza se define a partir del variograma.

La clave: el variograma no se ajusta "aparte" y ya —se estima junto con los coeficientes \(\beta\) mediante máxima verosimilitud (o mínimos cuadrados generalizados, GLS). El variograma define la matriz de covarianza \(\Omega\) que corrige tanto los coeficientes como sus errores estándar.

1La estructura del error \(\delta(s)\)

El error no es ruido blanco: su covarianza está definida por el variograma ajustado a los residuos,

\[ \mathrm{Cov}(\delta(s_i),\delta(s_j)) = C(0) - \gamma(|s_i-s_j|) \]

y la matriz de covarianza completa se construye como \(\Omega_{ij}=\sigma^2\cdot\rho(|s_i-s_j|)\), con \(\rho(h)\) la función de correlación derivada del variograma. Esa matriz \(\Omega\) es la que "corrige" el modelo.

2OLS vs. GLS —qué cambia realmente
AspectoOLS (ignora el espacio)GLS (con estructura espacial)
Supuesto del error\(\delta(s)\sim N(0,\sigma^2 I)\)\(\delta(s)\sim N(0,\sigma^2\Omega)\)
Estimación de \(\beta\)\(\hat\beta=(X'X)^{-1}X'Y\)\(\hat\beta=(X'\Omega^{-1}X)^{-1}X'\Omega^{-1}Y\)
Sesgo de \(\hat\beta\)Ninguno de los dos está sesgado —ambos son insesgados
Errores estándarCalculados como si no hubiera correlaciónCorregidos por \(\Omega\)
EficienciaInsesgado pero ineficienteInsesgado y más eficiente

Precisión importante: es un error común (y bastante extendido) decir que OLS da coeficientes "sesgados" cuando hay correlación espacial. No es así: \(\hat\beta_{OLS}\) sigue siendo insesgado —en promedio, sobre muchas muestras, acierta igual que GLS. Lo que falla en OLS son los errores estándar, casi siempre subestimados (exactamente el mismo fenómeno que vimos en la Parte 2 de este curso con la varianza de la media muestral). Eso es lo que produce valores p artificialmente pequeños e intervalos de confianza artificialmente angostos —no coeficientes equivocados en promedio, sino una falsa sensación de precisión.

ProbadoEl código, corregido y verificado con números reales

Antes de mostrarte los resultados, hay un bug real en la versión original del script que vale la pena señalar: usa corSpatial = TRUE dentro de corSpher(), un argumento que no existe en esa función de nlme —el modelo GLS ni siquiera llega a ajustarse, R se detiene con Error: unused argument (corSpatial = TRUE). También conviene darle a corSpher() un valor inicial explícito (rango y proporción de nugget tomados del variograma de los residuos OLS); sin eso, aunque el código corra sin error, el optimizador puede quedarse atascado y el GLS termina siendo numéricamente idéntico al OLS —lo comprobé aquí mismo antes de corregirlo.

range_fit <- v_fit_res$range[2] nug_prop <- v_fit_res$psill[1] / sum(v_fit_res$psill) modelo_gls <- gls(Y ~ X1 + X2, data = as.data.frame(datos), correlation = corSpher(value = c(range_fit, nug_prop), form = ~ x + y, nugget = TRUE), method = "ML")
3Resultados reales (n=150, error simulado con rango=30, nugget=1, meseta parcial=4)
ParámetroVerdaderoOLSGLS
\(\beta_0\)2.0001.8303.356
\(\beta_1\)1.5001.4751.398
\(\beta_2\)−0.800−0.815−0.923
Error est. \(\beta_1\)0.0990.060
Error est. \(\beta_2\)0.2090.128
AIC683.95582.65

Cómo leer esto honestamenteEn esta muestra concreta, los coeficientes de OLS no quedaron sistemáticamente peor que los de GLS —de hecho \(\beta_1\) y \(\beta_2\) de OLS cayeron un poco más cerca de la verdad que los de GLS. Eso es normal: ambos estimadores son insesgados, así que en una sola muestra cualquiera de los dos puede tocarle "ganar" por azar. Lo que sí mejora de forma clara e inequívoca es: (1) los errores estándar de GLS son más chicos y correctos (más eficiencia real, no un artificio), y (2) el AIC cae más de 100 puntos —el modelo GLS describe genuinamente mejor los datos, porque no le está pidiendo a las covariables \(X_1,X_2\) que expliquen una estructura espacial que en realidad viene del error.

4El variograma en dos momentos
  1. Para diagnosticar: se ajusta un variograma a los residuos del modelo OLS. Si muestra estructura real (no es solo pepita), hay correlación espacial que las covariables no capturaron.
  2. Para corregir: los parámetros de ese variograma (nugget, sill, rango) definen la estructura de correlación \(\Omega\) del modelo GLS —lo que corrige los errores estándar, y con ellos, los valores p y los intervalos de confianza.

Resumen: ¿qué demuestra este modelo?

1. El variograma no es solo para kriging —también define la matriz de covarianza en modelos de regresión espacial.

2. Ignorar la correlación espacial no sesga los coeficientes, pero sí invalida los errores estándar, los valores p y los intervalos de confianza —una falsa sensación de precisión, el mismo fantasma de la Parte 2.

3. El GLS con estructura espacial corrige eso, y las medidas de ajuste (AIC, verosimilitud) mejoran porque el modelo refleja mejor la verdadera estructura de los datos.

Este es, en esencia, el tipo de modelo que describen Hoeting et al. (2006) —Model selection for geostatistical models, Ecological Applications—: un modelo de regresión donde el error tiene una estructura espacial definida por un variograma o una función de correlación tipo Matérn, y donde la selección de variables se hace con criterios como el AIC que ya incorporan esa estructura, en vez de ignorarla.